La incertidumbre global obliga a las organizaciones a combinar adaptación, tecnología y talento – Aquí hi ha talent Catalunya 2026 –
Aedipe Catalunya y TRIVU presentaron, el 16 de septiembre en CaixaForum Barcelona, Aquí hay talento Cataluña, una iniciativa que quiere conectar empresas, administraciones, instituciones educativas y sociedad civil en torno a un objetivo común: hacer del talento un motor de progreso y de oportunidades para el conjunto de Cataluña.
La primera tabla de contenido de Aquí hay talento Cataluña, analizó las transformaciones globales que condicionan el futuro de Cataluña y las respuestas que deben impulsar las organizaciones para seguir siendo competitivas en un entorno cada vez más complejo.
Bajo el título ¿Cómo es el nuevo entorno global al que se enfrenta Cataluña?, la sesión reunió a Xavier Marcet, vicepresidente de Marlex y presidente del Consejo Asesor de Aedipe Catalunya; Roser Roca-Toha, vicepresidenta de Estrategia – Connected Intelligence de Airbus Defence & Space; Ciscu Gibert, socio responsable para Cataluña, Baleares y Andorra de KPMG, y Osmar Polo, CEO de T-Systems Iberia. Pablo González, CEO y fundador de TRIVU, moderó una conversación centrada en los cambios geopolíticos, económicos y tecnológicos que están redefiniendo la actividad empresarial.
La mesa dibujó un escenario marcado por la superposición de crisis y por una incertidumbre que ya no puede considerarse una situación excepcional. Las tensiones geopolíticas, la reorganización de las cadenas de suministro, la competencia internacional y la velocidad del cambio tecnológico obligan a las empresas a tomar decisiones con menos certezas ya revisar continuamente sus prioridades.
En este contexto, la capacidad de adaptación se convierte en una competencia organizativa esencial. No se trata únicamente de reaccionar frente a cada nueva disrupción, sino de construir empresas capaces de anticipar escenarios, aprender con rapidez y modificar sus estructuras, procesos y modelos de negocio sin perder una clara orientación estratégica.
La tecnología ocupó una parte central de la charla. La inteligencia artificial está acelerando la transformación de las empresas y modificando la forma de trabajar, tomar decisiones y generar valor. Pero los participantes coincidieron en que su incorporación no puede limitarse a implantar nuevas herramientas. Requiere revisar procesos, reforzar las capacidades digitales y preparar a las personas para que puedan trabajar en un entorno en el que la tecnología tendrá una presencia creciente
Esta evolución plantea también nuevos retos relacionados con la seguridad, la confianza y la gobernanza de la información. La dependencia tecnológica, la protección de los datos y la ciberseguridad pasan a formar parte de las decisiones estratégicas de las organizaciones y exigen una responsabilidad compartida entre las áreas de negocio, tecnología y personas.
Para los departamentos de RH, el nuevo entorno amplía la necesidad de desarrollar perfiles con capacidad de aprendizaje, pensamiento crítico y flexibilidad. Las competencias técnicas siguen siendo necesarias, pero resultan insuficientes sin habilidades que permitan entender los cambios, trabajar en equipos diversos y tomar decisiones en situaciones complejas.
La mesa también puso el foco en la necesidad de fortalecer la conexión entre el sistema educativo y las empresas. La rapidez con la que evolucionan las competencias solicitadas por el mercado laboral dificulta que la formación inicial sea suficiente para toda una trayectoria profesional. Por eso, el aprendizaje continuo y la actualización de conocimientos deben pasar a formar parte de la cultura habitual de las organizaciones.
Cataluña afronta este escenario con activos relevantes, como un tejido empresarial diversificado, capacidad emprendedora, centros de conocimiento y un ecosistema tecnológico consolidado. Sin embargo, convertir estos elementos en una ventaja sostenida requiere una mayor colaboración entre empresas, administraciones, universidades y agentes sociales, así como una mayor capacidad para atraer y retener a profesionales.
La conversación evidenció, en definitiva, que el futuro de las organizaciones no dependerá sólo de la evolución de la economía o de la tecnología, sino de la forma en que sean capaces de preparar a las personas para convivir con el cambio. Ante un escenario global difícil de predecir, el talento, el aprendizaje y la capacidad de adaptación se consolidan como algunos de los principales factores de competitividad.











