Teletrabajo: 20 preguntas clave

Teletrabajo: 20 preguntas clave

 

Aedipe Catalunya celebró una nueva jornada, con la colaboración de la prestigiosa firma de abogados Cuatrecasas, para tratar el tema del teletrabajo y sus implicaciones en formar parte de la organización del trabajo en las empresas.

 

Pere Ribes, presidente de Aedipe Catalunya, abrió la jornada ante los 130 asistentes acogidos en el auditorio, agradeciendo y valorando la estrecha colaboración con Cuatrecasas y la inestimable ayuda de los patrocinadores de la Associació para poder llevar a cabo acciones como esta jornada, así como la participación de los ponentes.

Por parte de Cuatrecasas, uno de los socios del Área de Derecho Laboral, Guillermo García, introdujo la temática de la jornada y dio paso al Manuel Luque, Consejero de Cuatrecasas, que fue el ponente principal de la jornada y encargado de resolver todos los asistentes las principales cuestiones que plantea el teletrabajo.

Manuel estructuró su ponencia en una veintena de preguntas que respondió tratando de abastecer las principales vicisitudes y preocupaciones sobre el teletrabajo: la diferencia entre trabajo a distancia y teletrabajo, las normas que son aplicables, ventajas y desventajas, el control de la prevención de riesgos del teletrabajador y el derecho a la desconexión.

También destacó que hay que diferenciar claramente el trabajo a distancia del teletrabajo, entendido este último como un subgrupo dentro del primero.

En el trabajo a distancia una parte de la prestación de la actividad laboral se desarrolla de forma no presencial en el centro de trabajo de la empresa (domicilio del trabajador o sitio entrega elegido por él). Para ser considerado teletrabajo, el profesional debe hacer su trabajo de forma prevalente (50% o más de la jornada) fuera de la empresa y utilizando medios telemáticos para realizarla.

Por tanto, el teletrabajo queda configurado por elementos técnicos (trabajador conectado de manera prevalente por medios telemáticos a la empresa ya sus compañeros), locativos (se trabaja fuera del centro de trabajo en un espacio determinado y adecuado) y temporales (debe realizarse durante una parte prevalente de la jornada).

Una de las características importantes es la voluntariedad, la empresa no puede, ni por negociación colectiva ni mediante convenio, convertir un puesto de trabajo en teletrabajo; así como tampoco puede revertir un puesto de teletrabajo en trabajo presencial de forma unilateral, siempre que no sea por causas demostrables de riesgo laboral. El artículo 13 ET que regula el trabajo a distancia ya marca esta voluntariedad, y además dice que el acuerdo de teletrabajo debe ser por escrito.

A través de la AMET (Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo), previsión no normativa en materia de teletrabajo, cabe destacar aspectos como el carácter voluntario, la igualdad de trato (formación, promoción, derechos colectivos …), la importancia en la protección de datos como trabajador tecnológico, la protección de la vida privada e intimidad en relación al control de la jornada de trabajo, y en materia de previsión de riesgos laborales, temas como la carga de trabajo y el aislamiento, o el posible acceso al domicilio previo consentimiento del teletrabajador.

Uno de los temas que aún no están del todo resueltos es la evaluación por parte de la empresa del domicilio del teletrabajador para garantizar que se tienen en cuenta las medidas de PRL. En Francia existe regulación que determina la visita, pero en cambio en el Reino Unido se promueve la autocomprobación. La AMET lo que regula es la necesidad de consentimiento previo del teletrabajador o la inspección por requerimiento del mismo teletrabajador.

Los riesgos asociados al teletrabajo se pueden diferenciar entre los vinculados al espacio de trabajo (genéricos, ergonómicos y derivados de agentes físicos) y los organizacionales y psicosociales (aislamiento, estrés laboral, adicción al trabajo, problemas nutricionales).

Sabedores que actualmente sólo el Convenio Colectivo Químico hace una regulación al respecto, y que podemos encontrar algunas prácticas de empresa destacables (como el Libro Blanco del teletrabajador de Repsol), Manuel ofreció unas pautas a seguir por las empresas para regular el teletrabajo, delimitando claramente el teletrabajo del trabajo flexible, y regulando la reversibilidad, la controlabilidad del puesto de trabajo, el registro del tiempo de trabajo, la propiedad intelectual y la formación del teletrabajador.

Finalmente se incidió en la importancia de garantizar el derecho a la desconexión digital del teletrabajador (artículo 88 LOPD) a fin de garantizar, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto a su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como a su intimidad personal y familiar.




Repaso a la normativa existente


No existe una normativa específica del teletrabajo ni a nivel estatal ni comunitario. Únicamente el artículo 13 del ET regula el trabajo a distancia, que por lo tanto es incumplido por hablar de teletrabajo, ya que, por ejemplo, no incorpora el aspecto tecnológico necesario.

Sí existe normativa en relación a la prevención de riesgos laborales aplicable al teletrabajo, aunque el problema se da en cómo puede hacer el control del empresario.

A escala europea existe previsión no normativa en materia de teletrabajo, a través del Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo (AMET) de 2002, pero, como sería de esperar, de momento todavía no hay una directiva que lo regule.

También existe la NTP 412 (Nota Técnica de Prevención) del INSHT del año 1996, pero tampoco es suficiente.

Respecto al tema de la capacidad de la empresa a convertir un puesto de trabajo en teletrabajo encontramos la STS 11.4.2005, que determina que la aceptación de trabajar desde el domicilio no puede ser obligatoria.

 

   

Ventajas y desventajas

Las ventajas del teletrabajo se pueden enmarcar desde el punto de vista del empleado: mayor autonomía para organizar el tiempo que se dedica al trabajo y por lo tanto mejora de la conciliación, o el ahorro en desplazamientos. Desde el punto de vista de la empresa, además de la evidente reducción de costes en infraestructura, permite, en muchos casos, una mejora de la productividad, y mejora la opinión del trabajador respecto a las condiciones de trabajo que le ofrece la empresa, pudiendo ser una causa de atracción de talento.

Las desventajas, sobre todo cuando hablamos de un teletrabajo de largo recorrido, pueden ir en relación al aislamiento del trabajador, la posibilidad de un descenso en el rendimiento por la difícil separación entre la vida laboral y la vida personal y la gestión de los horarios en el entorno familiar, y de forma destacada por el control y prevención de los riesgos laborales.

 

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