Pensamiento crítico transformador para la gestión de personas

Pensamiento crítico transformador para la gestión de personas

 

Henry Ford dijo en una entrevista a Fay Leone: «Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea esta la razón por la que hay tan pocas personas que lo practican». Afortunadamente esto está cambiando y el pensamiento crítico está empezando a ser parte central de la cultura de empresa.

 

La importancia creciente del pensamiento crítico

Según el estudio Workforce-Skills Preparedness Report de Payscale, de 2016, se constata que hasta el 60 % de los nuevos empleados carecen de competencias en pensamiento crítico y, sin embargo, según el The Jobs Reset Summit de The World Economic Forum ésta se encuentra en el cuarto puesto del ranking de habilidades más demandadas por las empresas.

La nueva cultura empresarial que apuesta por la diversidad, la inclusión y, en general, por la responsabilidad social de la empresa, también necesita empleados responsables capaces de tomar las mejores decisiones en concordancia con los valores corporativos. Esto se convierte en algo crucial cuando la veloz automatización de procesos provocada por la adopción de la inteligencia artificial desvaloriza muchos roles tradicionales. Lo vemos en las empresas punteras. Se necesitan personas con criterio capaces de analizar, pensar y tomar decisiones óptimas más allá de lo habitual. La necesidad de innovación ha abierto un horizonte para el pensamiento divergente que anteriormente no existía más que en la lista de los próximos empleados a despedir.

Sin duda, hay un desajuste entre la demanda y la oferta de las capacidades blandas como el pensamiento crítico al que estamos haciendo referencia. Por esta razón, muchas empresas están incluyendo en sus programas de formación de reskilling y upskilling al pensamiento crítico.

El problema que se encuentran muchas organizaciones es que no es tan fácil encontrar formadores en esta materia, porqué no es una asignatura habitual ni en el bachillerato, ni en las escuelas de negocio. Solo unos pocos consultores se dedican a ello.

¿Qué es realmente el pensamiento crítico?

El pensamiento es el razonamiento. Una facultad compleja del entendimiento humano que tenemos desde que existe nuestra especie del homo sapiens sapiens. El pensar lo realiza la inteligencia a través del lenguaje con el objetivo de tomar las mejores decisiones posibles que permitan reducir la incertidumbre o lo que en ciencia se llama entropía y que entenderemos mejor si lo traducimos con el concepto de sorpresa. El cerebro humano según el neurólogo Karl Friston es una máquina termodinámica destinada a reducir la sorpresa del entorno y de las interacciones humanas que pueden resultar perjudiciales. El pensamiento crítico es un mecanismo de supervivencia.

La diferencia entre el pensamiento espontaneo que tenemos todos y el pensamiento crítico reside en la duda. La duda como actitud permanente o, dicho de otra manera, la problematización de aspectos que se dan por sentado acríticamente, permite la resolución anticipada de problemas que no han acontecido aún pero que lo harán en el futuro con toda probabilidad.

El pensamiento crítico es pues el desarrollo de la facultad del razonar propia de la mente humana desarrollada con un método para que sea más efectiva, es decir, para que produzca mejores decisiones. Además, necesita de actitud y de entrenamiento habitual para conseguir las mejores cotas de funcionamiento. Tomamos decisiones para ejercer nuestra voluntad de poder que consiste en hacer cosas y actuar para ganar algo sea material o espiritual.

Sin embargo, no será hasta 1910 con John Dewey que el pensamiento crítico se empezará a convertir en una disciplina independiente de la filosofía, capaz de ser enseñada y medida. De 1925 data el primer test, el Watson Glaser Critical Thinking Appraisal. Esta tradición anglosajona siempre ha tenido un fuerte componente pedagógico porque su objetivo ha sido hacer crecer el nivel intelectual de la población desde párvulos hasta la universidad y, en todo ámbito, desde la política a la empresa. En Europa vivimos de espaldas a este gran acontecimiento de la historia del pensamiento universal, encerrados en nuestra tradición filosófica incapaz de enseñar pensamiento crítico más allá de incentivar el espíritu crítico mediante la filosofía. Pero esto está cambiando.

Los beneficios del pensamiento crítico

Los beneficios del pensamiento crítico son muy claros. Mientras la inteligencia cognitiva se tiene o no se tiene, el pensamiento crítico se puede enseñar y todo el mundo puede alcanzar cotas suficientemente útiles para su vida. Las organizaciones a través de sus departamentos de gestión de personas necesitan adecuar el personal al entorno VUCA actual (por sus siglas en inglés Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity).

El pensamiento crítico sirve para conformar nuestro comportamiento mediante la toma de decisiones con vistas a la realización de nuestras acciones. Es completamente pragmático, útil y concreto. Nada que ver con la filosofía. Por eso, mucha gente que busca aprender pensamiento crítico en la filosofía se frustra, porque en ella es muy difícil separar la teoría del método.

Según un estudio de 2017 de Butler, Pentoney y Bong, las personas que practican el pensamiento crítico toman mejores decisiones que las personas más inteligentes o incluso que las que tienen más experiencia. En otro estudio del mismo año de Raeisoon, Nadooshan, Eslahi y Mohammadi se demuestra que las personas que utilizan el pensamiento crítico son más felices. Parece evidente que si el pensamiento ayuda a tomar las decisiones optimas mediante la revisión de los datos, la verificación de los supuestos y de los argumentos disponibles, evitando sesgos y falacias, entonces la mayor certidumbre redunda en una vida más predecible y feliz.

Además, tenemos que constatar que en la era digital el pensamiento crítico se hace muy necesario como medida de protección ante muchos grupos sociales que a través de los abusos en redes sociales, de los algoritmos opacos y de las fake news, intentan engañarnos todos los días.

Cuando una persona toma sus decisiones basadas en el pensamiento crítico tiene dos beneficios psicológicos inmediatos: a) si falla, podrá aprender fácilmente a buscar mejores soluciones porqué conoce todo el contexto de la toma de decisión y b) podrá encajar mejor la frustración de haber fallado porque será consciente de haber tomado por sí mismo -y no gracias otro- la mejor decisión posible con la información disponible y en ejercicio de su responsabilidad, lo que facilitará la resiliencia para superar el trago.

Por último, una provecho directo a nivel profesional de las personas que han sido capaces de desarrollar su pensamiento crítico es que tienen salarios hasta un 16% más altos.

Las 10 fuerzas del pensamiento crítico

Existen muchos sistemas para enseñar el pensamiento crítico como el OMSITOG, FRISCO o el PACIER centrados exclusivamente en el razonamiento. En la validación de supuestos, argumentos y conclusiones. Nosotros hemos desarrollado un sistema holístico llamado las “10 fuerzas del pensamiento crítico” basado en una nueva categoría de coaching que llamamos “pensamiento crítico transformador”.

La aportación novedosa de este sistema es que incluye métodos para desarrollar la creatividad sobre la que suele ya haber un cierto consenso de que debe incluirse en el pensamiento crítico, además de la comprensión del sentido profundo de los discursos para no solo quedarse en la formalidad lógica de los razonamientos, sino añadir la perspectiva del significado más propia de la tradición europea, así como la ética sin la cual ninguna acción puede llegar a buen término. Este sistema conjuga la inteligencia cognitiva con la inteligencia emocional en una enfoque de psicología positiva. A pesar de las creencias habituales, ningún pensamiento crítico puede prosperar sin la capacidad de autorreflexión, sin la empatía y sin la habilidad de relación con los demás.

Todos los métodos incluidos en el sistema provienen de la ciencia y de la filosofía y son de probada eficacia. Se han extraído de su origen prescindiendo de los conocimientos o teorías sobre la realidad que no nos interesan para el presente propósito.

A cada fuerza del sistema de las 10 fuerzas del pensamiento crítico se opone a una contrafuerza que intenta mantener a las personas en su zona de confort.

1) Contra la superficialidad que nos dice “no necesitas saber quien eres” utilizamos la fuerza del reflexionar para conocernos a nosotros mismos.
2) Contra el inmovilismo que nos dice “no vale la pena hacer nada” utilizamos la fuerza del emprender, en el sentido muy general de voluntad de hacer cosas, para buscar nuestro objetivo.
3) Contra la normalización que nos inculca el que “no se puede cambiar” desarrollaremos la fuerza del dudar, para romper las normas y desmontar los dogmas.
4) Contra el buenismo que nos pretende hacernos creer que “no hay problemas” le opondremos la fuerza del criticar para vencer el miedo y problematizar las cosas.
5) Contra el solipsismo que nos intenta hacer creer que “los demás no saben nada” y las soluciones solo están en nosotros, debemos utilizar la fuerza del dialogar y de este modo saber hacer las preguntas correctas que cuestionen los problemas.
6) Contra la incoherencia que nos impone el que “no tiene sentido lo que dicen los otros”, tendremos que utilizar la fuerza del razonar para encontrar los fallos a los discursos que hemos heredado.
7) Contra la irracionalidad que nos dice “no me afecta lo que digan los demás”, utilizaremos la fuerza del comprender que nos permite interpretar el significado de la realidad.
8) Contra el nihilismo que nos dice que cualquier cosa que hagamos “no sirve para nada”, nos será útil la fuerza del sentir que nos ayuda a encontrar el propósito de nuestras acciones.
9) Contra la mediocridad que nos dice el manido “que inventen ellos”, pondremos en marcha la fuerza del innovar que nos permite generar alternativas ante la toma de decisiones.
10) Contra la indeterminación que nos empuja a “no equivocarse” utilizaremos la fuerza del actuar que nos permitirá calcular el riesgo y tomar la mejor decisión.

Las dos primeras fuerzas definen el camino crítico. Son las fuerzas del coaching y nos definen el punto de partida y la ruta hacia el punto de llegada. Las seis siguientes son las fuerzas centrales del pensamiento crítico llamadas de la inteligencia crítica. Son las que nos permitirán pensar fuera de la caja (“thinking out of the box”). Precisamente, cada fuerza representa una cara del cubo donde nos encontramos mentalmente y del que hemos de intentar salir. Finalmente, las dos últimas fuerzas conforman la acción crítica y nos permitirán convertir el pensamiento en acción.

Y es que pensamiento y acción son dos caras de la misma moneda. El pensamiento crítico no es especulativo, sirve para buscar y aplicar soluciones a los problemas que vamos descubriendo. Lo que no se puede pensar no se puede hacer. Todas nuestras acciones ocurren dentro de un marco de pensamiento definido por nosotros o por otras personas. De lo contrario, no tiene sentido y no podemos ser conscientes que actuamos.

El pensamiento crítico transformador basado en el sistema de las 10 fuerzas del pensamiento crítico es un marco de pensamiento de probada eficacia tanto en personas como en organizaciones.

Como hemos visto a lo largo del artículo, el pensamiento critico transformador es una manera de cambiar a las personas y a las organizaciones que aúna coaching, emprendimiento y razonamiento efectivo, porque sin pensamiento no hay liderazgo.

 

Rais Busom, Autor del libro Aprende a pensar como un gurú (LID Editorial) y consultor de empresas

 

Publicat al número 46 de la revista Dirigir Personas.

 

 

 

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