La asertividad en la empresa
El mundo laboral es negociación, es organización, es conocimiento, pero por encima de todo, es interacción social. Cada día nos encontramos con diferentes retos relacionados con la relación entre las personas y la asertividad es la herramienta que nos permite gestionar todas estas situaciones.
La coach y psicóloga experta en comunicación, y fundadora de Beecome (Coaching & Training), Mery Viñas, nos explica por qué.
La asertividad es comunicar de forma respetuosa y justa nuestras ideas, derechos y sentimientos a los demás, dejando clara nuestra postura y respetando la postura de la otra persona. La asertividad es firmeza, seguridad personal y confianza en uno mismo. Ser capaz de decir «sí» cuando decidimos decir «sí», y decir «no» cuando queremos decir «no». Es la libertad de decidir por uno mismo.
Tres formas de comunicar
En cualquier interacción, podemos diferenciar nuestra forma de comunicar en tres patrones: la comunicación agresiva, aquella persona que defiende sus intereses sin empatía ni autocrítica, es autoritaria y suele estar a la defensiva. La comunicación pasiva, donde la persona suele callar, respetar lo que dicen los demás y no defender sus derechos. Y por último, la comunicación asertiva, donde la persona sabe lo que quiere y lo que no quiere, lo defiende respetando el resto y no se plantea las relaciones sociales en términos de ganar o perder sino en términos de llegar a un acuerdo. La asertividad consiste en comunicarse con mucho respeto y decir las cosas desde como las siento y no culpando al otro, todo ello acompañado de una buena comunicación no verbal, un tono adecuado y una mirada directa pero sincera.
Salir ganando
La falta de asertividad es una importante fuente de frustración en las empresas y el origen de graves problemas de comunicación. Cuando nos enfrentamos a situaciones en las que es imprescindible manifestar nuestra postura, a menudo nos dirigimos con agresividad, generando emociones negativas en los demás y en nosotros mismos. En otras ocasiones, elegimos no decir nada por miedo a provocar un conflicto. A pesar de ello, ambas respuestas generan aún más tensión y estrés en uno mismo y en el entorno laboral. Además, ya hay estudios que demuestran que las respuestas poco asertivas pueden relacionarse con lo que se conoce como burnout.
En cambio, una persona con asertividad es capaz de hablar con tranquilidad y confianza a sus superiores, transmitirles sus dudas o problemas de forma correcta y precisa. Asimismo, la persona asertiva sabe cuándo y cómo dirigirse a sus empleados, manteniendo el respeto, asimilando sus ideas y errores.
No trabajar con asertividad en la vida laboral influye de una manera muy significativa. Si no sabemos comunicarnos de esta forma, quizás no sabremos nunca delegar, expresar lo que necesitamos o lo que queremos.
Técnicas asertivas
Existen varias técnicas para ser asertivos. Una de ellas es la técnica del disco rayado, es decir, repetir nuestro punto de vista manteniendo firmes en nuestra opinión a pesar de los intentos de la otra persona para que la cambiamos.
Otra técnica es la del banco de niebla, que consiste en dar la razón en parte, pero sin ceder terreno o cambiar nuestra postura. Por ejemplo: «Tienes razón, me he equivocado, pero eso no quiere decir que sea un mal profesional».
Otra técnica es el aplazamiento asertivo que significa posponer la respuesta que en ese momento la otra persona pide. La estrategia es ganar tiempo. Por ejemplo: «Ahora no sé, me lo pienso y te contesto en un rato».
Procesar el cambio es otra técnica que consiste en desplazar el centro de la discusión a los aspectos relevantes. Por ejemplo: «Estamos hablando de otros detalles; hemos perdido el hilo de la cuestión «.
Finalmente, la pregunta asertiva permite enfrentarse a una crítica con preguntas basadas en la presunción de que esa crítica tiene buenas intenciones y mostrando tu interés. Así obligamos a la persona a que nos dé más información. Un ejemplo de pregunta asertiva sería: «¿Qué quieres decir exactamente?» O «¿Qué es lo que he hecho que te ha dolido?».
Con asertividad es suficiente?
La asertividad no lo arregla todo, pero sí que es un gran paso para establecer límites, para expresar nuestras necesidades y para intentar llegar a un acuerdo. En algún caso, cuando nos comportamos de forma asertiva, podemos encontrar una respuesta agresiva del otro lado. Cuando esto se da, la postura asertiva es no ceder el terreno sino aumentar progresivamente y con paciencia la firmeza de nuestra respuesta inicial. Por ejemplo: «He escuchado tus argumentos y ahora me gustaría que escucharas los míos», «Entiendo que puedas pensar de esta manera. Ahora me gustaría expresarte mis pensamientos para que los puedas entender también «. Y es que sólo podemos influir en la conducta del otro hasta un límite.
Por otra parte, la asertividad se puede aplicar en aquellos contextos laborales normalizados. Si hay acoso o cualquier tipología de conflicto similar, se aplicarán otros recursos.
Llaves finales
No nacemos con asertividad, pero sí con la capacidad de trabajarla. Por eso, antes de quejarnos sobre lo que no está pasando en nuestro entorno laboral o lo que debería ser, tal vez deberíamos preguntarnos: ¿Estoy comunicando lo que quiero? Y si lo estoy comunicando, ¿lo estoy haciendo de forma respetuosa y asertiva?
Si hay un derecho fundamental en el mundo personal y laboral debería ser el derecho a comunicarse, eso sí, de forma asertiva y esto únicamente depende de nosotros.
Artículo publicado en el número 39 de la revista Aedipe Catalunya











