Entrevista a Helena Borbón, directora general de la Fundación CARES
A lo largo de los últimos 25 años, la trayectoria profesional de Helena Borbón ha estado vinculada a proyectos fundacionales. En 2014, se incorporó a la Fundación CARES como directora general, una organización con cerca de dos décadas de historia que nació para buscar y crear puestos de trabajo para las personas con discapacidad o en riesgo de exclusión social. Estamos, pues, ante una entidad donde los recursos humanos y su gestión juegan un papel fundamental
Firma: Berta Seijo
¿Cuán importante es el diálogo entre la dirección general y el departamento de gestión de personas en la Fundación CARES? ¿Y cómo lo lleváis a cabo?
El diálogo es imprescindible para compartir conocimiento y tomar la mejor decisión sobre cada situación personal y así diseñar y contratar servicios adecuados a las necesidades de la plantilla. Para facilitarlo, planificamos reuniones periódicas de seguimiento y trabajamos en el Comité Estratégico. Disponemos de otros espacios de encuentro donde coincidimos –además de con otros especialistas– con la directora del Área de Personas, Lydia Barrachina, para profundizar en materias específicas como, por ejemplo, el Comité de Igualdad.
¿Cómo definiría el rol que ejercen los profesionales de vuestra Área de Personas, encargados de la integración socio-laboral y de la seguridad y salud laboral de los trabajadores de la Fundación?
En nuestro caso el Área de Personas es la más especial de todas. Por un lado, en la unidad de Seguridad y Salud Laboral se realiza un exhaustivo trabajo de campo en los almacenes de nuestros clientes, se coordinan las actividades profesionales y, por encima de todo, se conciencia y se previene, ya que nuestro colectivo es más vulnerable a los riesgos laborales que cualquier otro.
Por otro lado, la unidad de Integración Socio-Laboral tiene un amplio abanico de roles que incluyen la acogida, el apoyo para conseguir la adaptación al puesto de trabajo, la orientación para favorecer el desarrollo profesional, y el asesoramiento para gestionar un problema doméstico, de salud o de relación interpersonal.
Según tengo entendido, la plantilla de la Fundación CARES la componen unos 450 trabajadores, el 84% de los cuales tiene algún tipo de discapacidad. ¿De qué manera lucháis para aumentar la incorporación de estos colectivos al mercado laboral?
Con sensibilización. Por un lado, explicando a las empresas ordinarias el proyecto y los beneficios de contratar trabajadores especializados en logística y, por el otro, hablando con aquellos empleados que, por iniciativa propia, no suelen buscar alternativas a trabajar en Fundación CARES o en CODEC.
¿Cómo animáis a vuestros trabajadores a probar suerte en otras empresas, entonces?
Para incentivar el cambio potenciamos otros dos ejes. Apostamos por la formación a través de los itinerarios profesionales que diseñamos conjuntamente con entidades formativas especializadas. Y desarrollamos competencias profesionales y sociales a través de la práctica laboral en los servicios logísticos que realizamos en nuestros clientes o en nuestro almacén de la Zona de Actividades Logísticas del Puerto de Barcelona.
En esta línea, ¿habéis notado que la crisis económica está pasando realmente factura a las capas más frágiles de la población en materia de empleo?
Las crisis afectan siempre a los más vulnerables, y los colectivos que conforman nuestra plantilla lo son. Además, a raíz de la crisis, han aumentado los colectivos en riesgo de exclusión. Pienso, por ejemplo, en los profesionales de más de 45 años en situación de paro de larga duración o en los jóvenes con poca o nula formación.
No podemos olvidar que las empresas han vivido momentos muy duros de reestructuraciones y ahora son extremadamente prudentes a la hora de contratar. Aun así, en tal contexto, existen iniciativas que ponen el foco en facilitar a la empresa ordinaria la contratación de estos colectivos y Fundación CARES participa –junto con muchas entidades sin ánimo de lucro del sector social– en diversos programas como “Incorpora” de la Fundación Bancaria “la Caixa” que está obteniendo unos resultados espectaculares de integración.
Otro aspecto a destacar de vuestra fundación es el origen diverso de los trabajadores. ¿Qué os aporta esta pluralidad?
Nos aporta riqueza en el sentido más amplio de la palabra; trabajamos juntos independientemente de las capacidades diferentes de cada persona o sus diferentes nacionalidades, religiones, géneros o cualquier variable que estereotipe. Todos tenemos el mismo objetivo: crear y mantener ocupación y por ello cualquier persona de la plantilla que tenga ganas de trabajar encaja, aunque tengamos que ayudarle a aprender nuestra lengua. Donde realmente hacemos verdaderos esfuerzos es para atraer a más mujeres a la función logística, que tradicionalmente ha estado, y está, muy masculinizada. En CARES nos gusta romper estigmas, así que seguro que lo conseguiremos.
Por último, habéis demostrado que es posible llevar adelante un proyecto competitivo, capaz de ofrecer calidad a la vez que protege su compromiso con la sociedad. ¿Qué consejo daría a aquellas organizaciones interesadas en empezar a formar parte del sector de la economía social?
Nos parece presuntuoso dar consejos pues se tiende a generalizar y cada organización es un microcosmos. En CARES pensamos que las entidades que configuran la economía social son imprescindibles y por ello han de profesionalizarse más allá de las áreas de atención a las personas vulnerables –que ya lo están– y llegar también al resto de funciones empresariales, manteniendo siempre el foco en el motivo por el que nacieron. Si además somos proactivos y nos adelantamos a lo que necesitan nuestros trabajadores o usuarios y a lo que exigen los clientes, no hablaremos de proyectos competitivos sino de proyectos ejemplares.
Publicado en el número 41 de la revista Aedipe Catalunya.











