Entrevista a Javier Pacheco y Camil Ros, secretarios generales de CCOO i de UGT en Catalunya
Camil Ros y Javier Pacheco se estrenaron en 2017 como secretarios generales de los dos principales sindicatos en Catalunya. Hemos aprovechado la ocasión para hablar con ellos de los retos que pone sobre la mesa la transformación del mundo del trabajo y también de la forma en que el movimiento sindical deberá abordar este conglomerado de cambios en un futuro inmediato.
Firma: Berta Seijo.
Cuáles son sus principales prioridades como nuevos secretarios generales?
Camil Ros: La prioridad en estos momentos es de reconstrucción social del país tras la crisis económica, de recuperación de derechos, especialmente del poder adquisitivo que las trabajadoras y los trabajadores hemos perdido en los últimos 10 años, y de lucha contra la precariedad laboral y la pobreza que han generado las reformas laborales, especialmente la del PP. Derogar estas reformas sigue siendo nuestra prioridad, así como mejorar las relaciones laborales en el país con más diálogo y acuerdos, y trabajar conjuntamente con empresas y administración para cambiar nuestro modelo productivo. Necesitamos, entre otros, más inversión en industria e infraestructuras, destinar más recursos a la investigación y la innovación, potenciar la formación -especialmente la FP- y mejorar las condiciones laborales para incrementar nuestra productividad y competitividad al nivel de los países más líderes.
Javier Pacheco: La afiliación de CCOO me encomienda poner el sindicato a la ofensiva. Hemos estado mucho tiempo parando golpes, protestante ante una avalancha de políticas regresivas, de pérdidas de derechos, de recortes. Ahora la economía vuelve a mover dinero, pero ese dinero no han vuelto a los trabajadores y las trabajadoras; se secuestran en ganancias empresariales y financieros, aumentando la desigualdad. Los disputaremos para recuperar lo que nos corresponde.
¿Cuál creen que es el mayor reto que deberán afrontar sus organizaciones en los próximos años?
Camil Ros: El mercado laboral ha cambiado en los últimos años y los sindicatos tenemos dificultades para llegar a este nuevo mundo del trabajo caracterizado por las pequeñas y microempresas, la externalización y la subcontratación, las empresas multiservicios, los autónomos y, sobre todo, por la elevada temporalidad. El gran reto, por lo tanto, es organizar estos trabajadores que, en algunos casos, llegan a sufrir una verdadera precariedad laboral, y que no tienen el sindicato en el centro de trabajo. Y eso lo tenemos que combinar con el sindicalismo a los grandes centros de trabajo y fábricas, que siguen teniendo un peso muy grande en la economía.
Javier Pacheco: La organización de las personas que trabajan en modelos mucho más fragmentados, móviles, deslocalizados. Es más difícil organizar la gente cuando no está agrupada en centros de trabajo y cuando los trabajos son más variados y cambiantes. Las leyes no nos acompañan. Pero tendremos que encontrar soluciones para que la clase trabajadora necesita el sindicato. De uno en uno, siempre perdemos.
Cómo se están adaptando a los nuevos tiempos dentro del sindicato? Han hecho autocrítica para acercarse a la gente trabajadora más desencantada con la política y los dirigentes en general?
Camil Ros: UGT ha culminado en esta etapa congresual un proceso de reorganización interna para ofrecer una mejor atención a la afiliación ya los trabajadores en general, y que ha supuesto integra siete federaciones en sólo tres (industria, servicios públicos y servicios privados) y reducir estructura. En cuanto a la autocrítica, reconozco que quizá en los últimos años hemos abusado del diálogo social y muchas personas perciben que no nos hemos movilizado suficientemente. Aunque le damos mucho valor a la negociación, también debemos hacer un sindicalismo de contrapoder. Nosotros no dejamos nunca de hacer autocrítica, pero tampoco debemos olvidar que somos una de las principales organizaciones sociales de Cataluña en afiliación, potencia y propuestas.
Javier Pacheco: Nuestro problema no es estar cerca de la gente, como si no fuéramos gente. CCOO es gente descontenta, pero organizada. Quizás la autocrítica más importante es que nos hemos especializado mucho en la tarea dentro de las empresas. Ahora toca reforzar nuestra elaboración de propuesta social y política, y orientarnos a luchar en espacios más transversales. Nos hemos propuesto ampliar la confluencia social en torno a la defensa de los derechos de las personas.
Cómo ven el futuro del sindicalismo en Europa ante fenómenos como la progresiva robotización de los puestos de trabajo o el aumento de la precariedad laboral?
Camil Ros: Nos han robado la Europa social y la pregunta es dónde está la izquierda social que construya un modelo alternativo para todo el continente. Nosotros creemos que el sindicalismo debe ser un pieza clave para construir esta alternativa social para recuperar la Europa de la dignidad, de los derechos, de la solidaridad y del estado del bienestar.
Javier Pacheco: El mundo financiero está completamente globalizado y necesitamos organizar un contrapoder global también. Los comités de empresa europeos, que permiten a la gente de diferentes países de trabajar coordinadamente, son una herramienta útil, que aún tiene que crecer. Empezamos por aquí y disputamos la toma de decisión a las empresas para que hagan cosas útiles para las personas.
¿Cuál piensan que debería ser el papel de los sindicatos en el siglo XXI?
Camil Ros: Debemos ser organizaciones sociosindicals más allá de los centros de trabajo. Tenemos que estar en todas las luchas, en las laborales por supuesto, pero también en las sociales y en las democráticas, porque sólo así construiremos un modelo de sociedad que haga avanzar el país económicamente pero también en justicia e igualdad. Un ejemplo es como hemos encabezado, junto con otras organizaciones, la lucha por una renta garantizada de ciudadanía y, finalmente, hemos conseguido un nuevo derecho social en Cataluña.
Javier Pacheco: Le contestaré con el primer principio de nuestros estatutos: «CCOO se propone la organización del máximo número posible de trabajadores y trabajadoras con el objetivo de incorporar la gran mayoría a la lucha por su propia emancipación.» la democracia tiene que mandar a la economía y no al revés.
Publicado en el número 42 de la revista Aedipe Catalunya.











