Entrevista a Ferran Mendoza, director de RR.HH. de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA)

Entrevista a Ferran Mendoza, director de RR.HH. de la Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA)

 

Hace pocos meses que trabaja en Helsinki pero ya ha captado cómo funcionan las compañías finlandesas y las características que dominan la cultura empresarial en el país. Ferran Mendoza ejerce como máximo responsable de la gestión de personas en la Agencia Europea de Productos Químicos, organización de la UE, y hemos conversado con él para que nos explique cuál es la dinámica del sector en Finlandia, qué aspectos se priorizan y si el talento que viene de otros lugares del mundo, como el suyo, es bienvenido.

Firma: Berta Seijo

Desde noviembre de 2015 trabajas en Helsinki (Finlandia) como director de Recursos Humanos. Cómo surgió todo?

Trabajaba en una multinacional holandesa del sector químico cuando me enteré que había una vacante como director de RRHH en la Agencia Europea de Productos Químicos, fuera de España. Ya hacía tiempo que ejercía mi profesión en un entorno muy internacional, pero siempre me habían dejado vivir en Barcelona y echaba de menos el hecho de poder disfrutar de una oportunidad laboral en el extranjero. Seguí el proceso de selección pertinente y al final me hicieron una propuesta formal de trabajo. Es una organización que se llevó a Finlandia en 2007 y es una de las agencias más grandes de la UE con 600 personas en plantilla.

¿Cuáles son las diferencias más notables que hay entre Catalunya y Finlandia en cuanto a los departamentos de RRHH?

No muchos … La verdad es que el mundo está bastante globalizado en este sentido. Sin embargo, lo que percibo en Finlandia es que se le da mucha importancia al tema del equilibrio entre la vida profesional y la privada, el well-being, la salud, etc. Temas que también son importantes en España, pero aquí a un nivel superior; en algunas empresas hay personas que orgánicamente se dedican a su cuidado!

Y como se refleja esto en las jornadas laborales?

Aquí la gente valora mucho el hecho de salir a una hora prudente para poder dedicar tiempo a su familia. En mi caso, como es un entorno europeo con culturas muy diferentes, hay más flexibilidad, pero en general se comienza temprano. La gran diferencia con España es la comida, que es corto y hace que la jornada se pueda ajustar y, a partir de las cuatro y media o cinco de la tarde los empleados empiecen a marchar. Las jornadas que se prolongan hasta las ocho de la noche no se ven normales.

¿Qué se valora más de un candidato a Finlandia?

Como tendencia global al mundo de los RRHH, se tiene más en cuenta que nunca la parte del comportamiento más allá de lo que es el CV propiamente dicho. Y es que debe haber un vínculo entre el perfil del candidato y la cultura de la compañía. Hoy en día todo el mundo tiene un grado universitario y tienes que poder discriminar en base a otros elementos para poder definir cuál es el candidato más adecuado.

¿Cuál es el papel de los idiomas?

Evidentemente, sin el inglés no vas a ninguna parte en un entorno europeo y también se valora mucho la tercera lengua. Aquí es habitual que la gente hable cuatro o, incluso, cinco idiomas.

Las compañías suelen impartir formación a sus empleados? Se considera una inversión de futuro?

En Finlandia en general es así y en el entorno de la UE también. Si en la compañía del sector privado donde trabajaba la inversión en formación y la preocupación por el desarrollo profesional de las personas a través de la adquisición de nuevos conocimientos era alta, aquí lo es mucho más.

En Finlandia, realmente se valora el talento que viene de fuera?

Mi percepción es que es un país que está pasando por una situación económica no muy favorable: hace un par de años que su economía no crece. Está sufriendo una situación que no habíamos visto desde los años 90, cuando cayó la URSS. Porque tradicionalmente Finlandia siempre ha tenido mucha relación comercial con Rusia y cualquier elemento que afecte la economía rusa le influye. También es evidente el descalabro que ha provocado la quiebra de una empresa líder como era Nokia. De alguna manera, este conjunto de circunstancias ha hecho que se priorice el empleo nacional, aunque el nivel de paro sea del 8 o el 9%. Por otra parte, hasta su entrada en la UE, en 1995, Finlandia era un país relativamente cerrado al exterior, no muy acostumbrado a acoger personas de fuera. Esto ha cambiado, por ejemplo con los profesionales del sector TIC (muy buscados actualmente) pero yo diría que no están en los niveles de Holanda o Alemania.

¿Qué es lo que echas más de menos de trabajar en tu país de origen?

Llegué en el peor momento del año, en noviembre, cuando a las tres y media de la tarde ya era de noche. Y es que la escasez de horas de luz solar genera una cierta tendencia a la depresión; tienes que hacer un doble esfuerzo para mantenerte activo y contento. A veces las condiciones ambientales no ayudan y yo no era consciente de hasta qué punto esto afectaba el estado de ánimo de la gente.

En general, yo diría que en el ámbito de las relaciones laborales, Finlandia es un país muy fiable, estable, todo funciona perfectamente y es muy predecible. Personalmente, echo de menos la espontaneidad o la capacidad de improvisar más propia de la gente del sur. Esta creatividad y manera de hacer nuestra a veces trae resultados más buenos y rápidos sin tener que pasar por todo el procedimiento.

Publicado en el número 39 de la revista Aedipe Catalunya.

 

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