Entrevista a Ángeles Espejo, directora de Recursos Humanos en ASC Fine Wines

Entrevista a Ángeles Espejo, directora de Recursos Humanos en ASC Fine Wines

 

Gracias a su trabajo, Ángeles Espejo ha podido conocer de primera mano varios países asiáticos a lo largo de estos tres últimos años. Sin embargo, sólo lleva unos meses viviendo en Shanghái. Allí ocupa el cargo directora de RR. HH. de ASC Fine Wines, empresa líder en importación de vino que representa a más de 120 bodegas de todo el mundo. Con ella hemos hablado sobre las diferencias que existen entre China y nuestro país en cuanto a cultura empresarial, costumbres y perfiles profesionales.

Firma: Berta Seijo

¿La gestión de personas en este país difiere mucho de la manera de hacer en España?

Posiblemente debido a la reciente historia política y social de China, y también a la cultura establecida, no se promueve demasiado la relación de igualdad entre jefes y empleados. En general, aquí el jefe es el que manda, el que asume la responsabilidad y el que espera un cumplimiento rápido y eficaz de las tareas. Por otro lado, los empleados difícilmente asumen responsabilidades y se limitan a obtener instrucciones muy claras sobre qué hacer, cómo y cuándo. Los equipos de trabajo funcionan muy individualmente, cuesta que la gente comparta sus ideas y opiniones, que haya un diálogo entre la dirección y la plantilla sobre la estrategia o los objetivos fijados… Hay mucho miedo a equivocarse y la gente se centra en la ejecución del trabajo asignado. En este sentido, no creo que se entienda todavía la figura del líder como esa persona que te guía… Los jefes valoran principalmente los resultados conseguidos a corto plazo y en eso se basa su sistema de incentivos.

¿Crees que los departamentos de RR. HH. de las empresas chinas ocupan el lugar que merecen?

Hasta hace poco la mayoría de las empresas en China eran estatales y la gestión de personas (si la había) estaba influenciada por la coyuntura política, y centrada en la gestión administrativa de la vida laboral de las personas. En los últimos años, con la apertura del mercado nacional y los cambios políticos, hay bastantes más compañías privadas, tanto chinas como extranjeras. Esto ayuda a que empiecen a verse departamentos de Recursos Humanos preocupados por otros aspectos de la gestión de las personas. Mi experiencia hasta ahora es que las multinacionales implantan las políticas y los procesos que vienen desde la central y, aunque es complicado por las diferencias culturales, el departamento de RR. HH. ocupa un lugar parecido al que pueda tener en Europa. En cuanto a las empresas puramente chinas creo que todavía hay mucho camino por delante…

¿Es difícil encontrar y retener el talento en China, sobre todo en cargos de mayor responsabilidad?

Es complicado encontrar a personas que vayan más allá, que quieran asumir responsabilidades y crecer. Esto se debe a la formación recibida (influenciada por aspectos ideológicos, basados en la repetición y en la memoria), a lo jerarquizada que está la sociedad y a cómo se organiza el trabajo. Por otro lado, también es muy difícil retener el talento a todos los niveles: el mercado laboral es muy dinámico y la gente está acostumbrada a cambiar de empresa con mucha facilidad, ya que quiere sacar el mayor beneficio a corto plazo. Independientemente de lo que hagas, la rotación seguirá siendo elevada. Por este motivo, desde nuestro departamento debemos tener muy claro en qué y cómo invertimos los recursos.

¿Cuál es perfil más común del candidato en los procesos de selección?

China es un país con una cultura muy individualista: las personas en general están centradas en el corto plazo, en el rendimiento económico, en el estatus y en conseguir lo máximo posible con el mínimo esfuerzo. Su objetivo es satisfacer necesidades individuales y no ponen demasiado interés en lo que le pueda ocurrir al compañero. Por otro lado son muy eficientes y flexibles, y nada conflictivos en el terreno laboral.

¿La formación dentro de las empresas es algo común?

La formación es más bien práctica y muy común en las organizaciones, ya que son personas que están dispuestas a cambiar de área y de carrera profesional sin problema. Además, es un aspecto necesario debido al alto nivel de rotación que existe entre los nuevos empleados y los colaboradores que evolucionan a otras posiciones.

¿Qué te impactó más de la cultura empresarial china cuando llegaste?

Muchísimas cosas… En el entorno profesional sobre todo me sorprendió la obediencia al jefe, la falta de iniciativa y de cuestionamiento, el miedo a equivocarse y el desorden en general. También que muchas veces los estándares de calidad son bajos. Por otro lado, aquí los trabajadores son muy rápidos y súper eficientes cuando les das instrucciones muy concretas y claras. Del mismo modo, me choca que el sistema político establecido influya tanto en actividades de la vida diaria personal y profesional. Y me cuesta acostumbrarme a lo lento que va Internet o simplemente a no tener acceso a algunas redes sociales o portales… Es muy curioso lo supersticiosos que son con los números, las fechas o los colores y el hecho de que lo copien todo. Y lo individualista que es la sociedad, lo poco solidarios que son entre ellos, la falta de civismo o el escaso conocimiento que tienen en materia de alimentación o de cuidado del medio ambiente. Creo que China es un país complicado de entender. Es inmenso y muy diverso con una gran variedad de pueblos y culturas que conviven junto con muchos inputs occidentales, una política comunista con una economía capitalista. Es un país único muy rico culturalmente y a la vez con muchas contradicciones.

¿Qué es lo que echas más en falta de trabajar y de vivir en tu país de origen?

Echo en falta poder delegar responsabilidades, la iniciativa y la creatividad. Yo trabajo principalmente con personas locales y es muy difícil que se hagan responsables de la consecución del resultado de forma autónoma y que presenten soluciones a los problemas. Mi día a día es muy satisfactorio y la vida social aquí es muy activa, aunque echo de menos a mi familia, mi pareja, las playas de Sitges, salir con mis amigos y el clima.

Publicado en el número 40 de la revista Aedipe Catalunya.

 

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