Los 10 vectores del nuevo management

Los 10 vectores del nuevo management

 

Uno de los factores de la complejidad estriba no tanto en si las tecnologías emergentes (big data, Inteligencia Artificial, Blockchain, Internet de las cosas, impresión 3D, robótica, ciberseguridad, etc.) marcarán el futuro, sino en ser capaces de decidir cuándo es el momento de apostar por ellas sin tapujos.

 

Para Xavier Marcet una cosa está clara: la gestión de la complejidad pasará a ser tarde o temprano el contexto normal de las organizaciones. A continuación, y gracias a este experto en innovación estratégica, descubrimos 10 de las características que con toda seguridad integrarán el nuevo management.

Firma: Xavier Marcet, Presidente de Lead To Change

 

1. Más estrategia y menos planificación

Para gestionar, debemos definir visiones que nos ordenen el criterio, pero la planificación como ejercicio de programación pormenorizado será cada vez más efímero en el tiempo y se tendrá que complementar con poderosos esfuerzos de innovación. Necesitamos organizaciones ambidiestras que no sepan solamente explotar, sino también explorar futuros.

2. Capacidad de adaptación

La innovación, la transformación digital y la gestión del cambio se mezclan. Hay que hacerlo todo: crear valor diferencial para los clientes desde la innovación, digitalizarse (toda organización será más o menos una empresa de software en el futuro) y remover las estructuras para poder seguir a nuestros clientes en sus propios procesos de transformación.

3. Agilidad

La agilidad lo es todo y hasta es capaz de ganarle el pulso a la dimensión. Sin agilidad las oportunidades se desvanecen y, por este motivo, la desburocratización es un reto urgente al cual debemos enfrentarnos.

4. Centralidad del cliente

La pregunta más importante siempre es: ¿qué van a necesitar nuestros clientes que no nos sepan expresar? Ponerlos en el centro equivale a tener una organización flexible, algo fácil de decir pero muy complicado de llevar a cabo.

5. Gestión del talento (y del no talento)

La gestión del talento o de las personas que sistemáticamente dan resultados por encima de la media no es lo más complicado en una organización (aunque también deberán esforzarse para adaptarse al cambio digital). Lo verdaderamente difícil es la gestión del no talento y del talento oscilante, dicho de otra manera, de aquellos trabajadores que, por lo general, no saben desaprender ni adaptarse a las nuevas fórmulas.

6. Líderes que llenan sus agendas de sentido

Los líderes no solamente deben aportar visión, sino que también deben expresar un propósito. El relato de los nuevos líderes se esconde en su agenda: lo que hagan (y no tanto lo que digan) será determinante para demostrar su credibilidad.

7. Transformación cultural como sustrato del cambio

La cultura es eso que hacen las personas cuando nadie las ve, eso que aprendieron sin que nadie se lo enseñara. La mayoría de cambios fracasan por la incapacidad de transformar las culturas, porque la gente suele entender el cambio como algo ajeno, algo que debe hacer la empresa. Y es por eso que solamente prosperarán aquellas organizaciones en las que todos sus miembros entiendan que el verbo “cambiar” se conjuga en primera persona.

8. Comunicación y síntesis

Ante un contexto definido por una información inabarcable, la síntesis pasa a ser una habilidad fundamental. Sin síntesis no hay estrategia operatibizable, pero hay que saber comunicarla. En un entorno de completa saturación de mensajes la comunicación efectiva la realizarán aquellos que no tengan la necesidad de decirlo todo. La lúcida brevedad es algo impagable.

9. Autenticidad

En organizaciones completamente transparentes, la autenticidad es una competencia diferencial, el antídoto contra la mediocridad. Por eso hay que intentar que el gap entre lo que se proclama y lo que se hace sea el menor posible.

10. Empresas con alma

Podemos tener empresas muy digitalizadas y llenas de datos, pero debemos evitar que la tecnología acabe sepultando el alma de las mismas. Y eso se transmite en el respeto, en la empatía y en la lógica humana que hay detrás de cualquier organización. Porque hablamos de comunidades formadas por personas que actúan de un modo muy distinto cuando sienten que son algo más que meras ejecutoras de un negocio.

En definitiva, el nuevo management convivirá muchos años con el viejo management de finales del siglo XX (el de los jefes menguantes ante la complejidad), pero se impondrá con naturalidad. El nuevo management será el de las empresas que valen la pena. Y como nos toca definirlo a nosotros, mejor hacerlo desde las trincheras.

 

Publicado en el número 43 de la revista Aedipe Catalunya.

 

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One Comment

  1. Josep Masuet Segura
    feb 01, 2019 @ 15:38:34

    Excellents continguts i síntesi.
    Gràcies.

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