El registro horario en tiempos de teletrabajo

El registro horario en tiempos de teletrabajo

 

Con la llegada de la COVID-19 y el crecimiento del teletrabajo muchas empresas se plantean si persiste la obligación de registrar la jornada laboral de sus empleados que trabajan desde sus casas, y cómo hacer frente al registro a distancia.

 

 

Firma: Victoria Miravall, Payroll & HCM Product Manager de Wolters Kluwer Tax & Accounting España

 

 

En el mes de noviembre se cumplió un año y medio de la entrada en vigor del Real Decreto Ley 8/2019, que obliga a todas las empresas a disponer de un registro de jornada obligatorio independientemente de su tamaño. El porcentaje de empresas que antes de la entrada en vigor de la normativa trabajaba con sistemas de gestión del tiempo no era masivo, y ahora aún existen compañías en proceso de adaptación, por lo que queda camino por recorrer. Durante este año se han producido muchos cambios al respecto. Las empresas han ido implantando el registro horario de forma paulatina y de diferentes maneras, tanto a través de sistemas analógicos como de sistemas informáticos.

Pero nos encontramos con una realidad totalmente diferente a la de un año atrás, cuando se aprobó la norma, por la crisis del COVID-19, que ha llevado a muchas empresas a adoptar el teletrabajo para mantener su actividad durante el confinamiento. En esta situación, muchas empresas se preguntan si también están obligadas a registrar la jornada laboral de sus empleados que trabajan desde sus casas. Y la respuesta es que el lugar de trabajo no exime de esta obligación, y tienen que seguir cumpliendo con esta normativa. Así que a la obligatoriedad del registro se ha añadido una complicación, que es el registro a distancia, y se ha mostrado la importancia de haber elegido alguna herramienta tecnológica que permita realizar este registro a través de una web o app a través de la cuales los trabajadores puedan dejar constancia de su horario diario, y así seguir manteniendo un control real de las horas trabajadas.

Hay que destacar que los trabajadores a distancia tienen los mismos derechos que los presenciales. Es decir, que no se les podrá imponer un horario indeterminado y, mucho menos, están obligados a realizar horas extraordinarias, salvo casos concretos y comprobados, además de pactados con la empresa. En el caso del teletrabajo, la aplicación del registro de la jornada laboral tiene sus peculiaridades: para contabilizar el “tiempo de trabajo realmente realizado por el trabajador” se necesitarán “periodos o secuencias temporales superiores al día”. Esta particularidad se da para poder contemplar la situación de aquel empleado que, por su tipo de trabajo o contrato, debe trabajar un determinado número de horas al mes pero que en cambio las puede distribuir libremente, en vez de tener que cumplir una jornada fija a la semana. Así que se tendrá en cuenta el registro horario por ejemplo mensual. Es una manera también de beneficiar la conciliación laboral y familiar de estos trabajadores que están en casa, y especialmente importante ahora que las cargas familiares se han multiplicado durante el confinamiento.

También son importantes las lecciones que podamos extraer de esta crisis sanitaria, del confinamiento, de la implantación del teletrabajo, etc. A nivel laboral, muchas empresas habrán utilizado por primera vez nuevos sistemas digitalizados que hasta el momento eran desconocidos para ellas. Y una vez comprueben que funcionan, se plantearán mantenerlos en el futuro o implantarlos de forma más estable. O en el caso de que nos volvamos a encontrar en una situación de confinamiento, ya tendremos la lección aprendida en muchos ámbitos. En el caso del registro horario, el confinamiento y el teletrabajo han puesto de manifiesto la importancia de estar digitalizados y de disponer de herramientas que se puedan adaptar a situaciones de incertidumbre.

Vale la pena recordar que el registro horario supone adaptarse a un nuevo modelo, que implica, a su vez, un cambio cultural dentro de las organizaciones. La nueva normativa supone una oportunidad para las empresas para optimizar el modelo de relación con los empleados. La medida permite captar una radiografía a tiempo real de la compañía y supondrá, a medio plazo, una ocasión para implementar medidas de flexibilidad horaria, conciliación laboral y seguimiento real de las horas extraordinarias.

Es importante dejar atrás la concepción de que esta normativa es una herramienta de control y empezar a percibirla como un aliado para los trabajadores. Su implementación permite la automatización y la digitalización de los procesos y garantiza la fiabilidad de la información gestionada, más todavía cuando los trabajadores no se desplazan físicamente a su puesto de trabajo. En este sentido, se trata de un sistema eficiente y veraz de seguimiento, que permite controlar tanto los defectos como los excesos de jornada, un punto clave en beneficio de los empleados y del que ahora se oye hablar más que nunca, de la esclavitud del teletrabajo. Además, las soluciones del mercado ofrecen sistemas de marcaje adaptados a las características de los trabajadores, también desde casa, desde aplicaciones móviles hasta un simple clic en una web.

En estos momentos se está mostrando cada vez más la importancia de estar digitalizados y de disponer de herramientas que se puedan adaptar a cada situación, y el tema del registro horario no se ha salvado de ello. Ahora hay que luchar por transformarlo en una oportunidad para asumir una gestión del tiempo eficiente y, a su vez, una herramienta que beneficia y defiende los derechos de los trabajadores, entre ellos, el de la conciliación laboral.

 

Publicado en el número 41 de la revista Dirigir Personas.

 

 

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