El futuro de las organizaciones pasa por transformar la forma de trabajar, combinar talento e IA y reforzar el liderazgo humano
La transformación del trabajo, las nuevas expectativas del talento y el impacto de la inteligencia artificial centraron la jornada «La organización del futuro se decide hoy», organizada por Aedipe Catalunya y ManpowerGroup el 1 de octubre. La sesión, con el aforo completo, reunió a profesionales y expertos para analizar los cambios que ya se están produciendo en las empresas y compartir experiencias sobre cómo afrontarlos.
La jornada puso de manifiesto que el principal reto no es sólo incorporar nuevas tecnologías, sino transformar la forma de trabajar, desarrollar las capacidades de las personas y adaptar las organizaciones a un entorno de cambio acelerado.
La transformación del trabajo exige actuar ahora
En la bienvenida institucional, Jesús M. García, de Aedipe Catalunya, destacó que la inteligencia artificial ya está modificando las tareas, competencias y procesos de trabajo. Insistió en la necesidad de anticiparse a estos cambios y acelerar la evolución hacia estructuras organizativas más flexibles.
Raúl Sánchez, Country Manager Spain de Manpower Group, situó la velocidad del cambio como uno de los grandes desafíos del liderazgo. Las empresas deben combinar la transformación tecnológica con la obtención de resultados a corto plazo, aprovechando la IA para ampliar las capacidades de los profesionales y desarrollar equipos híbridos. También reivindicó la colaboración y el aprendizaje compartido como ventajas competitivas.
El talento busca propósito, desarrollo y relaciones humanas
La mesa redonda «Los grandes dilemas del futuro del trabajo», moderada por Jordi Sardañés, reunió a Emili Pasqual (Banco Sabadell), Ana Riera (Mediapro), Héctor Bordas y Judith Cardona (Linkers) para contrastar las expectativas de las nuevas generaciones con las necesidades de las empresas.
El debate evidenció que el éxito profesional ya no se define únicamente por la promoción o salario. El propósito, desarrollo personal y posibilidad de trabajar en proyectos inspiradores ganan protagonismo, especialmente entre los más jóvenes.
Uno de los principales retos identificados fue conciliar estas expectativas con los tiempos necesarios para adquirir experiencia y crecer profesionalmente. Las empresas deben adaptar sus propuestas de valor, pero también gestionar la inmediatez y favorecer el diálogo entre generaciones.
La mesa también destacó que, pese a las posibilidades de la IA para automatizar la selección y personalizar la formación, el criterio humano, las relaciones de confianza y la colaboración siguen siendo imprescindibles. La actitud y la capacidad de aprender, desaprender y volver a aprender se señalaron como factores determinantes para la empleabilidad futura.
De la productividad individual a la transformación de la organización
Jordi Torras, fundador y CEO de Guanta, mostró cómo la inteligencia artificial está evolucionando desde herramientas que responden consultas hacia agentes capaces de ejecutar tareas y operar directamente en entornos digitales.
Planteó que el verdadero salto competitivo no consiste sólo en conseguir que cada profesional sea más productivo, sino en repensar los procesos y sistemas de trabajo de toda la empresa. Las organizaciones que logren integrar estas capacidades en su funcionamiento podrán desarrollar nuevas formas de trabajar, más allá de la automatización de tareas existentes.
Las organizaciones aumentadas necesitan nuevas capacidades, gestión del cambio y gobernanza
La mesa «Cómo se construye una organización aumentada», moderada por Carolina González, contó con Mireia García (Hinojosa Packaging Group), Laura Gil (Damm), Joaquim Barba (Fluidra) y Francesc Aguilera (CaixaBank).
Las experiencias compartidas permitieron identificar tres grandes niveles de aplicación de la IA: mejorar la eficiencia, ampliar las capacidades de personas y equipos y transformar los procesos y modelos de funcionamiento de las organizaciones.
Los participantes coincidieron en que muchas empresas ya han avanzado en el uso individual de la tecnología, pero todavía afrontan dificultades para integrarla de forma transversal. La resistencia al cambio, la falta de formación adaptada, la proliferación de proyectos piloto y la dificultad para trasladar las iniciativas a procesos corporativos se identificaron como importantes barreras.
También se destacó la necesidad de implicar a los profesionales que conocen los procesos, priorizar los casos de uso con impacto real y establecer mecanismos de gobernanza que permitan gestionar los riesgos, proteger los datos y garantizar la supervisión humana.
El futuro de las organizaciones se construye con las personas
La jornada dejó una idea compartida: la tecnología puede multiplicar las capacidades de las organizaciones, pero su impacto dependerá de cómo se lidere y se integre en la forma de trabajar.
Para los profesionales de recursos humanos, esto implica asumir un papel activo en la transformación, desarrollando nuevas competencias, acompañando a los equipos, reforzando la cultura de colaboración y asegurando que la evolución tecnológica se traduzca en mejores organizaciones, sin perder el valor de las personas.











