Trabajo se escribe con T de Talento

Trabajo se escribe con T de Talento

 

En la actual coyuntura laboral el vínculo entre talento y trabajo atraviesa una transformación profunda y acelerada. El dinamismo tecnológico, el impacto generacional y la creciente escasez de competencias reconfiguran las reglas del juego en el ámbito de los Recursos Humanos. A ello se suman retos como la escasez de perfiles clave, las nuevas exigencias del talento joven, la presión tecnológica y la incertidumbre económica. En este contexto, no se trata solo de atraer y retener talento: se trata de redefinir el valor mismo del trabajo y de las capacidades que lo sustentan.

A corto plazo: el presente como zona crítica

En España, ocho de cada diez empresas tienen dificultades para encontrar profesionales adecuados. Se trata de un desajuste histórico especialmente acusado en ámbitos como la ingeniería, la atención al cliente y, sobre todo, las tecnologías de la información. La paradoja es evidente: tenemos una fuerza laboral altamente formada, pero no necesariamente alineada con las demandas reales del mercado. Y a este fenómeno se le suma un cambio en las expectativas del talento joven. La Generación Z ya no mide el éxito exclusivamente en términos de estabilidad o salario, sino que reclama autonomía, desarrollo personal y una cultura organizativa con propósito. Esto sitúa a las organizaciones ante un desafío urgente: adaptarse o asumir un coste creciente en rotación y desmotivación que se traducirá en falta de compromiso.

A medio plazo: la reconversión como horizonte inevitable

Según Aedipe, de cara a 2030 el 63 % de los trabajadores españoles necesitará algún tipo de formación adicional (reskilling o upskilling) para mantener su empleabilidad frente a la automatización y el avance de la IA. Este dato es coherente con las previsiones del Foro Económico Mundial, que estima que el 44 % de las competencias actuales cambiarán en los próximos cinco años. Frente a este escenario, las empresas más avanzadas ya están invirtiendo en inteligencia de talento basada en datos y automatización de procesos de selección.

Según Randstad, el 78 % de las compañías utiliza analítica avanzada para tomar decisiones en materia de talento. La IA también se está posicionando como una aliada para revelar el potencial de los colaboradores, permitiendo asignar a las personas con mayor precisión roles que se ajusten a sus aspiraciones y habilidades, incluso cuando no tengan experiencia previa directa.

Un nuevo contrato social: colaboración, cultura y propósito

El sistema educativo también tiene un papel esencial. Hoy más que nunca se necesita una colaboración real entre instituciones académicas, empresas y Administración para reducir la brecha entre formación y empleabilidad. La desconexión es clara: el 50 % de los jóvenes cree que su formación no se ajusta a las exigencias del mercado, según KPMG. Modelos como los másteres duales, la formación profesional integrada con empresas y la educación en habilidades blandas (soft skills) son necesarios. Pero el gran cambio será cultural. El talento ya no solo busca un empleo, sino un entorno que le permita crecer, equivocarse, reinventarse y aportar valor. Las empresas más competitivas serán aquellas capaces de ofrecer experiencias motivadoras, planes de carrera claros y entornos de aprendizaje continuo. La combinación de tecnología y cultura es la clave para activar el potencial humano en la era digital (Randstad).

Tecnología con visión humana

El liderazgo de RR.HH. se redefine. Debe impulsar cambios tanto tecnológicos como en los modelos operativos sin dejar de mantener lo «humano» en los recursos humanos (McKinsey). Guiar a las organizaciones en un entorno incierto asegurando que la digitalización respeta valores fundamentales como la equidad, la transparencia y el bienestar de las personas. Y definir carreras sostenibles, que gestionen la trayectoria profesional de forma que se logre un equilibrio entre el bienestar personal, la productividad y las demandas del mercado laboral.

Además, se observa un giro hacia modelos de captación de talento centrados en el potencial y las motivaciones, no únicamente en los títulos o la experiencia previa. De hecho, el 83 % de las empresas prioriza el “potencial de aprender y crecer” sobre otros criterios tradicionales en los procesos de selección (Randstad). Y una creciente utilización de la inteligencia artificial en los procesos de selección, evaluación y desarrollo, lo que ha abierto una oportunidad inesperada para el coaching. La combinación de tecnología y acompañamiento humano está dando lugar a una nueva categoría de desarrollo profesional: el coaching aumentado. En este enfoque, la inteligencia artificial actúa como soporte de diagnóstico y de seguimiento, mientras que el coach aporta la reflexión crítica, la empatía y el contexto. Así, se abre un camino prometedor para personalizar el crecimiento profesional en entornos de alta incertidumbre, donde la capacidad de adaptación y autoliderazgo es más valiosa que nunca.

Conclusión: una apuesta estratégica que ya no puede esperar

El talento no es un recurso, es un activo estratégico, de ahí que deba estar en el centro de la estrategia de Recursos Humanos. El futuro del trabajo se juega en las decisiones que tomemos para formar, atraer y cuidar a las personas que darán sentido a nuestras organizaciones en los próximos años. Debemos construir empresas que inviertan de verdad en las personas, en su potencial de aprendizaje, en su motivación y en su voluntad de construir una nueva relación entre talento y trabajo.

Por Lorenzo Muriel, director del Máster de Coaching Directivo y Liderazgo de OBS Business School

 

 

Publicado en la revista Dirigir Personas número 56.

 

 

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