Andreu Galindo: “Tener gente con talento y motivada te da una ventaja competitiva”

Entrevista al director comercial de Codorniu Raventós.

“Es muy agradable cuando ves que un empleado desmotivado, gracias a las acciones adecuadas, hace ese clic que lo devuelve al equipo.”

Firma: Mónica Daluz

Iniciamos una serie de entrevistas a directivos de compañías de diversos sectores, en las que buscamos analizar la aportación de los RR.HH. al resto de ‘piezas’ de la organización, en este caso, a la dirección comercial. Andreu Galindo, hombre de trato cercano y afable, y pausado y didáctico en su expresión, nos habla de competencias, de espíritu de equipo y de la importancia de saber escuchar.

¿En qué medida apoya RR.HH. al resto de áreas de la compañía, en este caso, a la dirección comercial, último eslabón en la cadena de valor?

Se trata de un área clave, con la responsabilidad de identificar el talento y tenerlo motivado, con la misión de encontrar a las personas más adecuadas para cada posición en el terreno de juego… Tener gente con talento y motivada te da una ventaja competitiva.

 La comunicación interna es clave en ese proceso de simbiosis.

Una buena comunicación interdepartamental contribuye a la armonización del proceso. Es como en una orquesta: el músico debe ser perfecto en su ejecución para que el conjunto suene bien.

¿Qué aptitudes y actitudes deben concurrir en el liderazgo de equipos comerciales, y cómo detectarlas desde RR.HH.?

Los miembros del equipo deben tener talento específico para la función, saber construir puentes con los clientes objetivos, tener curiosidad e inquietud de dar servicio. Además, queremos gente con buen talante, capaz de compartir, de trabajar en equipo y de sentirse miembro de él, tener humildad, aceptar consejo; buscamos, en definitiva, buena gente. Todos tenemos días mejores que otros, y hay que ser capaz de identificar el error y saber rectificar en la toma de alguna decisión desacertada.

¿Todos a una?

Imprescindible. Debemos hacernos con un equipo donde todo el mundo reme. De lo contrario se produce un agravio comparativo.

¿Y en tal caso?

Cuando alguien no está en sintonía con la compañía, con sus valores y prioridades, especialmente en lo relativo a actitudes, es necesario hablar con esta persona, hacerle ver de forma clara y concreta  su situación y darle la oportunidad de modificar su conducta. Si sigue evidenciando su falta de compromiso con los objetivos comunes, lo mejor para todos, aunque nunca es agradable, es proceder a su desvinculación.

Un trabajador que ha tirado la toalla, que deja de remar, ¿es siempre recuperable?

Por supuesto, el coaching no es cosa baladí. Hay que escuchar, ponerse en los zapatos del otro, observar el entorno. Hay que lograr que la persona haga clic. Es muy agradable cuando ves que un empleado desmotivado, gracias a las acciones adecuadas, hace ese clic que le devuelve al equipo.

Solemos hablar de grandes compañías, con mayor margen de actuación a nivel de desarrollo del talento y motivación pero ¿cómo lo hace la pequeña empresa?

A veces no hacen falta grandes cosas; las personas quieren ser escuchadas. Y para eso, el papel del mando intermedio es clave: hace falta que el líder ‘rasque suelo’, que escuche a la gente y pueda detectar los problemas para darles curso y solución.

¿Cuáles han sido los cambios habidos con la crisis en la colaboración entre ambas áreas?

A lo largo de los años he vivido todo tipo de situaciones; épocas expansivas y otras de recesión. En los últimos tiempos nos hemos visto obligados a convivir con la precariedad y, sin duda, las épocas expansivas resultan agradables y gratificantes. Pero RRHH siempre está ahí trabajando el compromiso de la plantilla y buscando el candidato más adecuado.

¿Siempre acierta?

Los tests, las pruebas y cierto ‘olfato’… Yo diría que sí.

¿Cómo ve el entorno? ¿Perciben ustedes la mejora económica?

Precisamente hoy, coincidiendo con esta entrevista, cerramos nuestro año fiscal, y lo hemos hecho con crecimiento. El consumo crece, los datos del PIB son positivos, el paro desciende; en fin, no es Disneylandia, pero hay crecimiento. Además, nuestro producto está relacionado con el buen humor y la celebración, y parece que la gente está más animada a gastar en celebrar.

En cualquier caso, debe ser que han hecho los deberes…

Claro, pero lo importante es no resignarnos. De hecho, hemos crecido en nuevas categorías de producto, como el vino. Cuando hay una mala racha, hay que volver a intentarlo.

Publicado en el número 37 de la revista Aedipe Catalunya.
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