15 de juliol - 16:13 hrs
LOS INTANGIBLES Y LOS RECURSOS HUMANOS
Agustin Moreno Ruz
Como no todas las personas son iguales, ni entre ellas, ni una misma persona con ella misma en la dimensión tiempo, todas sus actuaciones no correlativas diferirán, unas mejores que otras. Serán irrepetibles, irregulares por causas emocionales, formativas, educacionales, de actitud por su entorno de empresa, personal, familiar, social.
A modo anecdótico, que mejor prueba de esta afirmación es la observación de una carrera maratón popular. Si hubieran 1.000 o 20.000 personas, todas son diferentes sea por peso, altura, sexo, color, vestimenta, anatomía y sus movimientos, en definitiva genéticamente.
Los Recursos Humanos en la Empresa son parte importante en la composición del coste producto, como importante es la calidad de las personas que realizan la actividad. La empresa ha de tener cultura de saber delegar en cada una de las personas del organigrama, en su diferente nivel y responsabilidad. Hay que exigir resultados y calidad en el trabajo. No es productivo el sistema policial de desconfianza constante.
Se ha de contar con un sistema excelente de selección de recursos humanos. Hay que seleccionar a personas adecuadas a cada organización, empresa y actividad.
Las personas se crecen cuando se confía en ellas. Se despreocupan o nos abandonan cuando no es así. Hay que mencionar aunque sea brevemente en favor del colaborador o empleado que se crece ante las adversidades coyunturales empresariales, que apuesta por la continuidad en la empresa que lo contrató y no por la huída cuando las circunstancias son adversas y negativas para la cuenta de resultados. Es cuando más hace falta su experiencia, su conocimiento de la empresa, su fidelidad, su empuje, su colaboración y cuando la empresa, dirección general, debe contar más con él, intentar retenerlo y no provocar su marcha sea de forma activo o pasiva.
Este tratamiento altamente respetuoso debe existir siempre y antes y previo a la posible época de crisis. Si un día el gestor empresarial “descubre” que algunos cientos de trabajadores son ineficientes y decide prescindir de ellos, ha de asumir el gasto ocasionado a cambio de un rendimiento nulo obtenido y consecuentemente por el posible “nada” acumulado durante meses y años. Hasta donde debe llegar la responsabilidad de tal gestión, fruto de quizás de una tal despreocupación por mantener altamente competitivo al recurso más maleable de la compañía. Excepción hecha de los posibles casos conflictivos particulares.
Tanto como se menciona al recurso humano, pilar estratégico, puntal de la empresa, base sobre la cual se construye la estructura organizativa empresarial, y en cuanto hay crisis son los primeros recursos de los que hay que desprenderse. No se puede predicar que hay que alargar la edad de jubilación por no sobrecargar el déficit público, además de para aprovechar la venerable experiencia, y sorpresivamente regalar a la sociedad cientos de prejubilaciones a cargo del presupuesto público.
A la empresa le interesan personas que cada día crezcan en valor, sea por formación, experiencia, trabajo en equipo, personas a las que constantemente deba la empresa preocuparse por retenerlos, luchar con la competencia por ellos.
Una empresa que se convierte en pesebre para un empleado, de la categoría que sea, tiene los días contados pues la pasividad profesional y laboral enlentece el negocio hasta que se para, cual pedaleo de bicicleta.
Tratemos adecuadamente las sinergias entre empleados. Un buen colaborador atrae a otros. Un mal colaborador también atrae a otros malos. El éxito interesa a las personas. El fracaso en la política de recursos humanos ahuyenta a los buenos profesionales de todos los niveles que ni quieren oír hablar de un cambio a una empresa donde la valoración de la persona sólo existe explicada en el empolvado manual no aplicado y ubicado en un rincón de una estantería olvidada, y también olvidada en una mente altamente preparada y posiblemente “masterizada”.
La mentalidad, sea de la persona que sea, operario, dirigente de alguna o algunas personas, dirigente de nivel medio y alto, donde tenga cabida única y exclusivamente el verbo en primera persona del singular y no del plural, tiene condenado al fracaso al proyecto empresarial. Tiene que haber un ente conjuntado de equipo que vele por el cumplimiento de la estrategia empresarial, desde su estado embrionario hasta su finalización y sustitución por otra estrategia. Desde los mínimos detalles hasta los de gruesa trascendencia.
No se puede desconocer ninguna de las actividades que se realizan en la empresa y que deben o han debido ser filtradas debidamente y justificada su existencia. Todo gasto ha de estar bajo control. Los gastos no se desbocan, se aligeran las riendas, se descuidan las cinchas y el batacazo está servido.
Hay que evitar que al final solo quede la venta patrimonial como mejor medio de que el accionista recupere parte de su prestigio, por lo que es imprescindible que la empresa cuente con personas acertadamente seleccionadas, que acumulen o hayan acumulado formación y experiencia, que el trabajo liderado en equipo sea la base de su trabajo y sepan aprovechar las sinergias del mismo y que se les trasmita y entiendan la estrategia a corto, medio y largo plazo de la empresa. Solo así se tendrá un proyecto empresarial altamente competitivo.
Calidad en la organización de tareas y personas. Instrumentos y procedimientos, quién hace qué, cómo lo hace y qué obtiene. Las personas son la base del valor intangible pues son las imaginativas, creativas, las que organizan, deciden, trabajan, innovan.
Pero estas cualidades necesitan ubicarse en un sistema perfectamente organizado, donde se materialice y se vea. Si hay establecido un clásico sistema de sugerencias y se aplican, estudian e informan, el sistema fluye. Si no es así, a la segunda sugerencia recibida que caiga en saco roto, el sistema es ignorado y se pierde un gran valor, la capacidad de mejora continua del elemento que mueve la empresa, la persona.
Un hecho diferenciador entre empresas también son los activos. Inversión en instrumentos tangibles que se realiza debido a lo que las personas indagan y proponen, sean programas informáticos que agilizan el trabajo, acompañados de hardware adecuado, sea maquinaria del proceso productivo rápida, de fácil cambio de formatos, de menor mantenimiento, adecuada al tamaño de lote de la empresa. Importa mucho acertar en lo que conviene a la actividad de la empresa.
Si ese hecho diferenciador por los activos tangibles se llega a producir, hemos de ser conscientes que es debido a la actuación y mediación del personal, que han aplicado y elaborado las ideas sobre qué es lo mejor para la empresa en la que trabajan, desde la opinión más pequeña, sea el cargo que sea, hasta la opinión más importante, sea el cargo que sea.
Establecimiento de los procedimientos normalizados de trabajo y respetuosos con las adecuadas normas de fabricación, sean impuestas por organismos oficiales como por la propia organización empresarial, expresando en este caso un afán de hacer bien las cosas y diferenciarse de la competencia por un lado y por otro diferenciarse consigo mismo respecto a procesos de tiempos pasados que hayan sido mejorados.
Aunque los números nos han de guiar, hay que considerar una vez más que las actividades en la gran parte de las empresas, descansa sobre la actividad física e intelectual de los recursos humanos. Como indica Claus Möller hay que conseguir que la persona se implique intelectual, física y emocionalmente en el proyecto que la empresa lleva a cabo.
equipo humano, necesario para que funcione una actividad. No hablamos de personas individualmente ni en singular, sino de personas en equipo y en plural.