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Elias Colomer · Coordinador De Proyectos

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Elias Colomer · Coordinador De Proyectos

LOS INTANGIBLES Y LA DESLOCALIZACION

Agustin Moreno Ruz · Profesor Contabilidad Financiera Y Costes


Tribunes sobre Recursos Humans


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10 de agost - 22:14 hrs

LOS INTANGIBLES Y LA DESLOCALIZACION

Agustin Moreno Ruz

Se puede constatar que aún en el año 2011, la sociedad humana sigue un ritmo a velocidad variable y diferente en su camino en lo que entendemos por desarrollo.

Tomando como referencia al nivel mayor alcanzado, hay sociedades, culturas, en ámbitos continentales, que aún están en edad primitiva, otras en edad media y otras a principios del siglo XX.

Por un lado disponemos de la red, internet, como herramienta virtual de ocio, compras, trabajo, cultura, negocios, entre otros, que hace del inmovilismo físico el dato más destacado.

Por otro lado, en la sociedad se tiene conciencia de la riqueza de las relaciones sociales directas y comunicativas; del problema que comporta en la sociedad avanzada el excesivo individualismo o soledad. El individuo es social y su evolución se ha debido a esta virtud.

Para dar una forma representativa a esta situación, podemos utilizar el diagrama de Ishikawa del año 1.943, también llamado el diagrama de causa efecto, o espina de pescado por su forma. Tal diagrama tiene cabeza y múltiples entradas/salidas laterales, todo ello ubicado en este caso en el factor tiempo.

Si ubicamos la evolución humana en este diagrama, vemos que el intelecto de la persona ha posibilitado esta situación/figura, con avances de la sociedad, retrocesos puntuales, locales o generales, pero el avance sigue inexorablemente.

En el año 1.952 el economista y filósofo Friedrich A.Hayek ya trató el conocimiento humano aplicado a la economía. En 1.950 Japón se sirvió de los servicios de William Edwards Deming, Físico especializado en el control estadístico de la calidad, para su despegue intelectual, pues que otra cosa les quedó tras la segunda gran guerra, dada su escasez natural de riquezas materiales autóctonas.

Fue la filosofía de producción “just in time” (jit), el primer, o de los primeros, producto del capital intelectual (intangibles) y con qué fuerza se puso en marcha (Toyota). No se trata tan sólo del “kanban” como a veces se interpreta sino que va más allá. (En España se investigó en forma de tesis doctoral en la década de los 80, para su aplicabilidad y aún hoy afortunadamente se explica persistentemente en las aulas).

A pesar del éxito empresarial ajeno conseguido y la docencia realizada, no funciona el JIT de modo generalizado. Se dice que es compleja su implantación. De nuevo estamos en otro particular, local, diagrama de Ishikawa, no jit, sí jit.

De entonces para acá mucho se ha escrito acerca de lo imprescindible que es el capital intelectual (intangibles), pero parece que este mensaje no llega a las fuerzas gestoras del empresariado. Parece hay autocomplacencia en los estamentos sociales, exceso de recursos que causan el bienestar occidental (es curioso lo cíclico de las crisis).

Viviendo las interioridades de la empresa, hay una adversión a que el día a día, el mañana, sea diferente al ayer. Es un gran esfuerzo intelectual el que hay que realizar para hacerlo diferente. Quizás falte ilusión.

Que cada persona de la empresa realice el ejercicio de mirar si está satisfecho con su hoy y lo aportado respecto al hoy de hace un año, en el desarrollo de la empresa, economía, sociedad en general. Debe afectar a todas las personas sin excepción. Si alguien está deficitario en aportación, ya tarda en ponerse en movimiento, física e intelectualmente.

La deslocalización en busca de abaratar costes, ubicándose en países y continentes con menores costes salariales y también menores condiciones laborales, lo que pretende realmente es intentar dar saltos hacia atrás en el tiempo, negarse a asumir que se está en la cabeza del diagrama particular antes citado, el mundo desarrollado en todos sus frentes.

Otra vez el temor a indagar en lo nuevo, que no lo es tanto, ó quizás el agotamiento de ideas. No obstante, es una demostración de valentía empresarial aventurarse en derroteros nuevos con la esperanza de encontrar lo ya conocido en origen y que la ubicación de nuestra cultura y sociedad ha cambiado inexorablemente.

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