CONFERENCIA: REINVENTANDO LOS CUADROS DIRECTIVOS

Jordi Nogués · Director

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Jordi Nogués · Director

TURBULENCIAS & COTIDIANIDAD

Elias Colomer · Coordinador De Proyectos


Tribunes sobre Recursos Humans


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24 de juny - 21:11 hrs

LA PRODUCTIVIDAD Y LOS INTANGIBLES

Agustin Moreno

LA PRODUCTIVIDAD Y LOS INTANGIBLES

Ya era hora.
La productividad vinculada a los salarios. Los salarios ligados a la productividad que aunque solo sea una recomendación del preámbulo legal pertinente, ya es un avance importante.

Es esta una reivindicación velada existente entre los tantos y tantos empleados, trabajadores, colaboradores de las empresas, que han visto siempre que sus esfuerzos y desempeño no han sido debidamente reconocidos, y han estado condicionados en el “café para todos” tradicional.

Personas que han visto coartados sus ánimos de hacerlo cada vez mejor, en cantidad y calidad, pues la persona que ni siquiera cumplía con su cometido era tratado igual o incluso mejor que el eficiente, sea por limitaciones de los superiores inmediatos, sea por presiones de su entorno igualitario profesional o de oficio.

Pero estas discriminaciones negativas se han debido a la falta, también tradicional, de implantación de métodos de calibración de la eficacia, información objetiva y comprobable, sea por falta de medios, de interés por el dato, por desconocimiento de lo valioso de la información a conseguir, o del qué hacer con ella una vez se obtenga.

Los intentos de potenciar esas diferencias entre las actividades del diferente personal de la Organización, a través de la fijación de remuneraciones variables, objetivos, entre otros conceptos, se han quedado limitados por la reducida cuantía a fijar o por la discusión acerca de cuál es la mejor metodología de comprobación aplicable.

Pero siempre adolecían de cuestionar la remuneración importante de cada persona que es la de carácter fijo e inamovible, lo que no ha incentivado en absoluto la conciencia de la mejora continua, o al menos el mantenimiento de la calidad en la actividad.

Sí es verdad que las empresas a través de mejoras en la organización productiva o de servicio, han provocado que las personas se adaptasen a los nuevos cambios provocados, entre otros, por la globalización, pero lo que quizás falta aún es la conciencia de la persona de que se necesita su esfuerzo continuado, su interés en la formación continua.

Qué mejor incentivo para la persona que una adecuada remuneración, hasta el punto de llegar a que cada persona sea la que ponga límites a sus ingresos, según sea su desempeño, cantidad y calidad de su trabajo. Lógicamente con el límite del entorno empresarial en que se ubique.

No se trata del pluriempleo de años ha, ni de trabajar físicamente más horas de las que marca cada convenio o la propia razón, sino de la aportación de su talento, de su ingenio, de su cantidad y calidad del trabajo, de que cada persona acabe el día con la conciencia de haber hecho su trabajo de manera satisfactoria para él mismo, para la clientela sea interna o externa, y para la propia empresa donde desarrolla su trabajo profesional.

Siempre van a haber limitaciones a este objetivo aquí indicado, contra las que habrá de ejercerse una presión militante, como son:

- Evitar los abusos de los empresarios sin escrúpulos, que no dudan en hacer del empleo una renovada versión de la “sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación”.
- Evitar los empleados sin escrúpulos, que no dudan en hacer de la explotación de sus compañeros, una nueva versión del sometimiento de sus iguales en categorías.

La respuesta objetiva, medible y fiable, a la pregunta de cuál será la remuneración adecuada de los recursos humanos de la compañía, la encontraremos en la aplicación de la sistemática de Actividades, sobre la cual se basa la cuantificación de los valores intangibles de las empresas, como herramienta de gestión interna que le va a permitir conocerse a sí misma y saber mejor y con más seguridad las posibilidades de éxito en su sector y entorno, cada vez más complejo y competido dada la situación de crisis y cambios continuos a los que nos enfrentamos.

La crisis no ha venido a las economías occidentales, una vez más, para irse dentro de unos pocos años, una vez más. Esta crisis “nuestra” va a estar aquí de forma permanente hasta que compitamos en igualdad de condiciones que las economías emergentes, las que dicho sea de paso compiten de forma desleal, pues no tratan igual al recurso humano.

No es tratar la cuestión en términos de respeto a los derechos humanos, si no de economía pura y dura. Competencia feroz y sin cuartel la que llevan a cabo determinados sistemas económicos.

El mejor medio para competir es que cada empresa se conozca de forma completa, que sus gestores cuenten con toda la información y con equipos totalmente incentivados, ilusionados, para hacer frente a todas las vicisitudes que el mundo actual nos está presentando, ante lo cual solo cabe la resolución con los mejores medios de que disponemos, las personas.

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